"Las ideas nunca se realizan por completo. A veces se retraen, hibernan, como algunas bestias. Esperan el momento oportuno para reaparecer. El pensamiento no muere. Sólo mide su tiempo. La idea que parecía muerta en un tiempo reaparece en otro. El espíritu no muere. Se traslada. Se duplica, a veces suple, e incluso, suplica. Desaparece, se le cree muerto. Reaparece. En verdad, el espíritu se está anunciando en cada palabra que pronunciamos. No hay palabra que no esté cargada de olvidos y memorias, teñida de ilusiones y fracasos. Y, sin embargo, no hay palabra que no venza a la muerte, porque no hay palabra que no sea portadora de una inminente renovación. La palabra lucha contra la muerte, porque es inseparable de la muerte, la hurta, la anuncia, la hereda. No hay palabra que no sea portadora de una inminente resurrección. Cada palabra que decimos anuncia, simultáneamente, otra palabra que desconocemos, porque la olvidamos, y una palabra que desconocemos, porque la deseamos. Lo mismo sucede con los cuerpos, que son materia. Toda materia contiene el aura de lo que antes fue y el aura de lo que será cuando desaparezca. Vivimos, por eso, una época que es la nuestra, pero somos espectro de otra época pasada y el anuncio de una época por venir. No nos desprendamos de estas promesas de la muerte." - Carlos Fuentes


La cita del día:
"La lectura de un buen libro, es un diálogo incesante en que el libro habla y el alma contesta."
- André Maurois -

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Autor Tema: Ciudad Gática  (Leído 2737 veces)

Desconectado Clara

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Re:Ciudad Gática
« Respuesta #45 en: Junio 09, 2011, 02:21:50 »
La imágen que has dejado oriafontan, es la misma que tengo yo, cada día, con una de mis gaticas.  :gato: Muy chula.

Acabo de encontrarme con esto:
Louis wain, pintor de gatos esquizofrenico. Era un célebre dibujante inglés de principios del siglo XX. Le debe su fama a sus ilustraciones de gatos antropomórficos que atiborraron literalmente las publicaciones de la época.
Ya era ilustrador cuando su esposa enfermó de cáncer sólo tres años después de su matrimonio. Wain la entretenía realizando pequeños shows con su gato Peter, al que hacía llevar gafas y fingir que leía. Con su gato Peter nació la idea a la que Wain debe su fama; los gatos antropomórficos. Sus ilustraciones comenzaron a proliferar por toda Inglaterra; gatos jugando al golf, tomando té o conduciendo autocares, con expresiones y ademanes humanos, todos ataviados a la moda de la época. Sus famosos gatos estaban por todas partes: en la prensa, en las tiras cómicas, en las tarjetas de felicitación, en calendarios... él mismo participó en muchas organizaciones por la defensa de los animales, llegando a ser miembro del National Cat Club. Su obra fue tan famosa que H.G. Wells dijo que los gatos ingleses que no se parecen a los de Wain se averguenzan de sí mismos.   Sin embargo el carácter apocado de Wain y su escaso talento empresarial no supo traducir su fama en dinero y malvivió casi toda su vida en casa de su madre, sus cinco hermanas y sus diecisiete gatos haciendose cargo de todos los gastos con los escasos ingresos que sus ilustraciones, malvendidas, le reportaban.

Tras una breve estancia en New York, donde estuvo realizando tiras cómicas (gatunas por supuesto) para prensa, volvíó a Inglaterra, arruinado y desmoralizado, habiendo gastando sus ahorros en un fracasado intento de patentar un nuevo sistema de lámpara.

A la edad de 57 años le fue diagnosticada esquizofrenia y su comportamiento, de agradable y humilde, pasó a ser agresivo y desconfiado. Según su trastornada mente, era el parpadeo de las imágenes del cine el que le había arrebatado la electricidad de su cerebro. Vagabundeaba por las calles de noche, cambiaba los muebles de sitio o pasaba largas horas encerrado en su habitación escribiendo incoherencias. Cuando su comportamiento se hizo intolerable sus hermanas lo ingresaron en el ala de pobres de un hospital mental. Afortunadamente, celebridades como H.G. Wells o el mismísimo primer ministro descubrieron su paradero y lo trasladaron al Hospital Real Bethlem que disponía de enormes jardines llenos de gatos donde Wain pudo encontrar de nuevo inspiración y tranquilidad para volver a dibujar.




La vida es mágica, pero no le pidas peras al olmo.




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Re:Ciudad Gática
« Respuesta #46 en: Junio 25, 2011, 03:52:09 »
EL Gato con Botas - Trailer Español Latino HD 2011
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Re:Ciudad Gática
« Respuesta #47 en: Julio 11, 2011, 04:06:39 »

La ciudad amaneció entre la melodía de los pájaros y el ronroneo arrullador de los gatos callejeros, durmiendo aún entre las sombras del silencioso parque.

La resaca de la noche anterior dormía entre efluvios de desbordada alegría, mientras las calles aún no habían despertado al bullicio acostumbrado, ni la prisa se hacía hueco a grandes zancadas por las avenidas que, horas antes, habían sido testigos de la explosión de júbilo y algarabía propiciada por el deporte nacional: El fútbol.

La noche se tiñó de verde cuando los más jóvenes del lugar celebraban eufóricos el triunfo de casa en ese 2-0 entre México-Uruguay. 

Las noticias dicen que México es una fiesta, y que el pueblo se rinde ante los 17 años que engalanan la edad temprana del buen juego.

Pero ahora todo estaba en calma en la ciudad.

El coche, conducido con lentitud, paró frente a la solariega casa de jardín algo descuidado. El porte de la dama, de cabeza tocada con pamela colorista, zapatos de tacones imposibles y minifalda de vértigo, llegó al dintel de la puerta y, extendiendo el índice dedo con uña de manicura francesa y anillo de zafiros, tocó el timbre por enésima vez.

Sabía que el propietario estaba dentro. O al menos, eso esperaba. No creyó que después de la noche de goles y Coronitas, pudiera haber salido a sus quehaceres diarios. Estaría aún abrazado al sueño reparador.

El timbre sonaba claro en el interior y, no pensaba irse sin entregar lo que, asido con firmeza, empuñaba su mano izquierda mientras el ensortijado dedo de la derecha, imprimía insistencia a la desatendida llamada.

Por fin, despeinado, descalzo, y con una leve mueca de sueño agredido en su rostro, asomaba la cabeza el Sr. Drake, mientras se rascaba la barba de dos días que enmarcaba su rostro de amable faz, y dejaba entrever el asombro por la presencia que, ante sus ojos de inquisitivo mirar, se le presentaba con elegancia y rostro angelical.

¿Qué…qué quiere?…-le preguntó a la dama recién salida de un escaparate de moda, a la que no reconoció.

-Déjame pasar, y lo sabrás. Le espetó segura de que pronto se abriría la puerta de par en par.

Mister Drake, no lo dudó. A esas horas, tan bella mujer acariciando a su timbre, no podía ser más que un regalo propiciado por su suerte de hombre con suerte. Mientras se atusaba el flequillo revuelto por la almohada reparadora de desvelos, la dama, le ponía en la mano, sin mediar palabra, el paquete.

-Toma, te lo has ganado.

-¿Pero…que es, quién es vd. Qué busca de mi…Qué?…

Ella, no le dejó seguir. No necesitaba alzarse sobre los tacones ya alzados y, sin más preámbulos le espetó el más húmedo beso y cálido abrazo que Mr. Drake recordara.
 
Las seis gatas saltaron del trasportín ronroneando a su alrededor. Pronto, Mr. Drake fue inundado de lameteos y coquetos maullidos, a la vez que la pamela yacía en el suelo y las ropas se desacomodaban en los cuerpos.

Cuando llegó la noche, Él, Ella y las Gatas, se preparaban la cena de arenques fritos y melón con jamón.
Spoiler para esconder:
Para el responsable de que todo esto funcione, por su amor a la Literatura, el Arte, la Música, el Cine, los gaticos, etc. etc...y por qué no, el Fútbol.
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Desconectado Jorge Drake

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Re:Ciudad Gática
« Respuesta #48 en: Julio 11, 2011, 06:15:17 »
 
:jaja:

Que risa, hasta parece que conoces a mister Drake  :lol:

Pero la neta, me dieron escalofrios nomas de pensar en cuidar 6 gatos... uff.

En compensación te dejo una película de Gatos.  :bigwink:

Historia De Una Gaviota
(y del gato que la enseño a volar) animacion

Historia De Una Gaviota (y del gato que la enseño a volar) full español
Los manuscritos de lo invisible

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Re:Ciudad Gática
« Respuesta #49 en: Julio 19, 2011, 02:32:54 »

:jaja:

Que risa, hasta parece que conoces a mister Drake  :lol:

En compensación te dejo una película de Gatos.  :bigwink:

Una chulada la peli gática, Jorge... :clap:
:bigwink:

ila_rendered

Clarita ya está hecha toda una gata seria e "irresponsable"... :gato: Mordedora y juguetona, que sólo piensa en salir a la calle. No me extraña que se perdiera...Ayer anduvo de cotilla por el cerro. Menos mal que debió verse rara fuera de su hábitat normal y confortable, y vino a mi con carita de yo no fui...

Si es que, la gata tira al monte...¿o es la cabra?... :jaja:
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Re:Ciudad Gática
« Respuesta #50 en: Agosto 03, 2011, 03:16:57 »
No, no quiero herir tu sensibilidad, lector gático. Sólo pretendo concienciar a quienes pasen por aquí, -entre los bien alimentados gatos. Queridos y mimados, que pasean su belleza felina entre los bien intencionados humanos para que, aunque no gusten de estos animalitos, si alguna vez se encuentran uno como el que spoiler guarda, -para no herir, repito, sensibilidad alguna,  al igual que a mí me ha hecho sentir tristeza absoluta al encontrarme con él,  piensen que ellos también son seres necesitados de agua y pan, y, sobre todo, de afecto.

La ternura de la imágen es proporcional a la desolación que produce.
Spoiler para esconder:

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Re:Ciudad Gática
« Respuesta #51 en: Agosto 25, 2011, 07:50:34 »
Regaré con lágrimas tus pétalos (HD) Premio Goya 2004


Bello y tierno, como cuando un regalo se nos entrega en forma de caricia.
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Re:Ciudad Gática
« Respuesta #52 en: Agosto 30, 2011, 05:43:57 »
Es mejor trabajar en equipo.


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Re:Ciudad Gática
« Respuesta #53 en: Octubre 03, 2011, 02:33:21 »
Tú también podías haber nacido gat@.
Y ser callejr@.

Tu también podías haber nacido gato - Campaña pro-colonias felinas HUELLAS CANTABRIA


Pero si no has nacido gat@ o gátic@, no desesperes; recuerda que siempre hay que vivir en positivo.

Parte 1 "Vivir en Positivo".MPG
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Re:Ciudad Gática
« Respuesta #54 en: Octubre 10, 2011, 03:11:15 »

De todo tiene la ciudad. De pronto se torna triste, y por las calles la ausencia duele. Hay vacio en las casas y recuerdos dibujados en el aire.

ANIMALADAS.

El otoño, reciente y cálido, se presentaba frente a los árboles vestidos de verde y ocre, entre rayos de sol de tibieza temprana que, al medio día, se imponía aún con la fuerza del verano resistido a ocultarse.
 
El bebé, rollizo y hermoso, daba sus primeros pasos de la mano de la madre que empuñaba en la otra, la cestita de mimbre por donde asomaba la diminuta cabeza de ojos vivos y pizpireta mirada, la Chihuahua color canela. La perrita, era, sin lugar a dudas, -y hasta que el niño llegó a la vida- quién ocupaba el lugar de afecto preferente en la joven madre. 
 
Panterica, se había habituado al sonido de la puerta cuando se abría y cerraba cada mañana para dejar salir del interior a la mujer de aire amable que le propiciaba comida y agua. El tejado, se abandonaba con su porte elegante y cauto, para llegar sobre las tapias hasta el regalo diario hecho croquetas de salmón y verduras. Aunque él,  irascible y orgulloso, huía ante el menor acercamiento.
Cuando el celo maullaba la noche, el gato desapareció en pos del sexo gático, mientras que la calle recobraba su rutina habitual, sólo rota por la petición de amor y la cópula felina bajo las ventanas, sobrecogiendo el sueño solitario de muchas alcobas compartidas.
 
La época de celo llegó a su fin, pero el gato no volvió en busca del sustento. El alimento se quedó esperando quieto y repudiado, y el torrente de agua caída de la última tormenta, arrastró el bebedero que se quedó vacío en la calle que alimentaba la soledad callejera. Conjeturas posibles aventuraban el paradero de Panterica. Hasta se pensó que podía haber sido comido por esos humanos que comen gatos y perros. -Sí, ya sabemos que hay culturas que no le hacen ascos a nada-. Pero… La sorpresa llegó el día –después de muchos meses de ausencia- que su porte azabache, se calentaba bajo el sol del recién estrenado otoño. Cuando abrió los ojos ante la presencia de la mujer que lo alimentó durante un tiempo, lo reconoció. Supo que seguía cerca. Había sido adoptado por un alma gatuna que lo llevó a su casa y le dejaba salir a ronronear en libertad. Dormir bajo techo, en lugar de las frías tejas, hizo que el gato eligiera ama nueva con la que compartir afectos.
 
Los galgos, negros y famélicos, aparecieron como potros desbocados por el Callejón del Aire. El bebé, olía a limpio y leche recién mamada. La perrita, había saltado de su trasportín y el gato, que dormitaba su descanso,  despertó erizando la cola ante el miedo olfateado. Como jauría enferma y apaleada, las carnes tiernas fueron presa de las garras de los perros de caza abandonados a su suerte, por un dueño irresponsable y temerario.

El niño se libró, ante la rápida madre que lo cubrió en un abrazo aunque perseguida por un hambriento can, que recibió un portazo en el hocico.  Pero la perrita y el gato fueron atravesados por las fauces babosas entrenadas para matar. La caza de los conejos, emulada en plena urbe, acabó con la vida apacible de Lubina y Panterica que, como el gato y el perro que eran, convivían en armónica vecindad.
 
Allí quedaron sobre el asfalto, durmiendo el sueño eterno.

La calle se cubrió de llanto y estupor. El ama de Panterica, al que ella llamaba Felipe, sufrió  un desmayo ante la imagen terrorífica de los galgos desgarrando el diminuto cuerpo de Lubina, y atravesando al gato su estómago satisfecho.
 
El entierro ha sido cubierto de ausencias. Los gáticos vecinos, maúllan sobre los tejados. Clarita,  que se ha convertido en toda una señora gata de mirada hermosa y zarpas traviesas, no sale a jugar con las hormigas, ni comer hierba fresca, ante el miedo por los acontecimientos. Venus, es otra historia, no sabe nada de la soledad de la calle ni sus abandonos. Sigue siendo la reina del mambo gatuno. Pero la vida relajada de los cerros oliendo a tomillo, romero y escaramujo, flores silvestres y madre selvas, ha suspendido el aroma entre las sepulturas
 
Sólo las ardillas parecen ajenas a la tragedia. O quizá no. Quizá ellas fueron testigos ocultos y se duelen sobre los pinos.
 
Los galgos nunca harían semejante atrocidad en situaciones normales. Pero cualquier animal, hombre o perro, que es entrenado para cazar, mata impunemente si pasa hambre y sed de justicia. Si se le abandona en mitad de la nada cuando ya no sirve para el fin para el que fue utilizado. Si se le repudia, y despoja del poco cariño que, como en este caso, nunca se le demostró.
 
Yo, siempre me preguntaba que habría sido de Panterica, -de muerto Felipe- Fue un gato, simplemente un gato, al que alimenté para que no se quedara sin afecto y comida si podía evitarlo.
 
A Lubina, la echa de menos hasta el bebé que aún no sabe de lo que es capaz el abandono.
 
          D.E.P.
Lubina y Felipe (Panterica)
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Desconectado xilocaina

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Re:Ciudad Gática
« Respuesta #55 en: Octubre 11, 2011, 10:25:29 »
Me encantaron los videos,  las historias...
 muy linda esta ciudad galactica !
La vida es una obra de teatro que no permite ensayos... Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida... Antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.

Desconectado Clara

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Re:Ciudad Gática
« Respuesta #56 en: Octubre 11, 2011, 05:20:48 »
xilocaina, bienvenida a la ciudad galáctica, como dices... :Hug:

Pues unas veces la ciudad tiene ritmo, otras son, la mayor parte gatos por los tejados y hasta crónicas verídicas gatunas.
El caso es mantener la ciudad libre de ratas y ratones  :jaja:...Que de todo hay en la viña del señor.  :gato: :leigh:

Las Ratas - Compañeros





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Desconectado Clara

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Re:Ciudad Gática
« Respuesta #57 en: Octubre 30, 2011, 03:58:51 »
Halloween llega a Ciudad Gática.

La ciudad se ha engalanado de calabazas iluminadas y brujas con escobas de papel maché, penden de los escaparates. El reclamo se viste de negro y los gatos se hacen los reyes del lugar.

Hay un relato de terror en la Biblioteca para que todos los visitantes, pasen y lean, ilustrándose de la historia de la ciudad.

 LOS GATOS DE ULTHAR
Fuente: Hallowenn gifmania.

Se dice que en Ulthar es un pueblo situado más allá del río Skai, nadie puede matar un solo gato; cosa que creo firmemente cuando contemplo el que tengo ronroneando ante el fuego. Pues el gato es enigmático, y está familiarizado con las cosas extrañas que los hombres no pueden ver. Es el alma del antiguo Egipto, y depositario de las leyendas de las ciudades olvidadas de Meroe y Ophir. Es pariente de los señores de la selva, y heredero de los secretos de la vieja y siniestra África. La Esfinge es su prima, y recuerda lo que ella ha olvidado.

En Ulthar, antes de que sus diputados prohibiesen matar gatos, vivían un viejo campesino y su esposa que disfrutaban poniendo trampas a los gatos del vecindario para matarlos. No sé por qué lo hacían; hay quienes detestan los maullidos por la noche, y no les gusta que los gatos anden furtivamente por patios y jardines al anochecer. Sea cual sea el motivo, este viejo matrimonio gozaba atrapando y matando todo gato que se acercaba a su casucha miserable; y por lo que se oía después en la noche, muchos de los lugareños sospechaban que tenían un modo de matarlos de lo más singular. Sin embargo, no hablaban de esto con el viejo matrimonio, debido a la habitual expresión de sus rostros arrugados, y a que su choza era muy pequeña y estaba oculta y oscurecida bajo unos olmos corpulentos, en el fondo de un patio abandonado. En verdad, aunque los dueños de los gatos odiaban a estos viejos, los temían aún más; y en vez de tacharles de brutales asesinos, se limitaban a cuidar que ninguno de sus adorados gatos se aproximara impensadamente a la apartada casucha oculta bajo los árboles sombríos. Cuando por un descuido inevitable se perdía alguno, y se oían los maullidos por la noche, su dueño lloraba con impotencia, o se consolaba dando gracias al Destino por no haber sido uno de sus hijos el desaparecido de este modo. Pues la gente de Ulthar era simple, y no sabía de donde vinieron los gatos al principio.

Un día entró por las estrechas y empedradas calles de Ulthar una caravana de extraños vagabundos que procedían del sur. Eran trotamundos atezados, distintos de aquellas gentes ambulantes que pasaban por el pueblo dos veces al año. Decían la buenaventura a cambio de plata en los mercados, y compraban alegres abalorios a los mercaderes. Nadie sabía de que país venían estos vagabundos; pero observaron que eran dados a rezar extrañas plegarias, y que a los lados de sus carromatos llevaban pintadas extrañas figuras con cuerpo humano y cabeza de gato, de halcón, de león o de carnero. Y el jefe de la caravana llevaba un tocado con dos cuernos y un curioso disco entremedias.
Iba en esta singular caravana un niño que no te padre ni madre, sino sólo un gatito pequeño y negro al que cuidaba. La peste no había sido amable con él, aunque le había dejado este ser diminuto y peludo que dulcificaba su dolor; cuando se es muy joven, uno puede encontrar gran alivio en las vivarachas travesuras de un gatito negro. Así, el niño a quien las atezadas gentes llamaban Menes sonreía cada vez más, y llora cada vez menos, cuando se sentaba a jugar con su gracioso gatito en las escaleras de un carromato decorado de singular manera.

A la mañana del tercer día de estancia en Ulthar, Menes no pudo encontrar a su gatito; al verle sollozando en el mercado, los lugareños le hablaron del viejo y de su esposa, y de lo que se oía por la noche. Al escuchar todo aquello sus sollozos dieron paso a la reflexión, y finalmente a la plegaria. Extendió los brazos hacia el sol y rezó en una lengua que los lugareños no entendieron; aunque no pusieron mucho empeño en entender, ya que les acaparaban la atención el cielo y las formas curiosas que adoptaban las nubes. Era muy extraño, pero tan pronto como el niño hubo terminado su oración, parecieron formarse en lo alto las figuras brumosas y oscuras de unos seres exóticos, criaturas híbridas coronadas con los cuernos y el disco entremedias. La Naturaleza está llena de tales ilusiones para sugestionar a quienes son imaginativos.

Esa noche, los trotamundos se fueron de Ulthar, y no se les volvió a ver. Y los habitantes se sintieron consternados al darse cuenta de que no había un solo gato en todo el pueblo. De cada uno de los hogares había desaparecido el gato familiar; los grandes y los pequeños, los negros, los grises, los rayados, los amarillos y los blancos. El viejo Kranon, que era el burgomaestre, juró que habían sido las gentes atezadas quienes se los habían llevado en venganza por la muerte del gatito de Menes; y maldijo a la caravana y al niño. Pero Nith, el flaco notario, declaró que el viejo campesino y su esposa eran más sospechosos aun, ya que su odio a los gatos era conocido por todos, y más atrevido cada vez. Sin embargo, nadie se atrevió a acusar al siniestro matrimonio, aun cuando el hijo del posadero, el pequeño Atal, aseguraba haber visto a todos los gatos en aquel patio maldito, bajo los árboles, avanzando con paso medido, lenta y ceremoniosamente, y describiendo un círculo alrededor de la choza en fila de a dos, como si ejecutasen algún inaudito ritual. Los lugareños no sabían si creer al chico; y aunque temían que el malvado matrimonio hubiese hechizado y exterminado a todos los gatos, preferían no enfrentarse con el viejo campesino mientras no saliese de su patio tenebroso y repugnante.

Así que el pueblo de Ulthar se acostó embargado por la ira y la impotencia; y he aquí que al despertar por la madrugada, ¡cada gato había regresado a su hogar respectivo! Los grandes, los pequeños, los negros, los grises, los rayados, los amarillos y los blancos; no faltaba ninguno. Todos aparecieron gordos y lustrosos, emitiendo sonoros ronroneos de satisfacción. Los ciudadanos hablaban maravillados del caso. El viejo Kranon insistió una vez más en que había sido el pueblo atezado quien se los había llevado, puesto que los gatos jamás regresaban vivos de la choza del viejo matrimonio. Pero todos coincidieron en una cosa: que la negativa de los gatos a probar sus respectivas raciones de comida y su plato de leche era sumamente singular. Y durante dos días enteros, los lustrosos y perezosos gatos de Ulthar no tocaron alimento alguno, y se limitaron a dormitar junto al fuego o al sol. Una semana transcurrió, hasta que los lugareños observaron que no había luz, por la noche, en las ventanas de la choza oculta bajo los árboles. Luego, el flaco Nith comentó que nadie había visto al viejo ni a la vieja desde la noche en que desaparecieron los gatos. Una semana después, el burgomaestre decidió vencer su temor y visitar la vivienda extrañamente silenciosa; como era su deber, aunque tuvo el cuidado de hacerse acompañar por Shang el herrero y Thul el cantero como testigos. Y cuando echaron abajo la frágil puerta no encontraron otra cosa que dos esqueletos humanos limpios y mondos en el suelo de tierra, y un montón de cucarachas que corrían por los rincones oscuros.

Mucho se habló después entre los habitantes de Ulthar. Zath, el alguacil, discutió largamente con Nith, el flaco notario; y Kranon y Shang y Thul fueron abrumados a preguntas. En cuanto al pequeño Atal, el hijo del posadero, fue interrogado a fondo, y se le dio un caramelo en recompensa. Hablaron del viejo campesino y su mujer, de la caravana de atezados vagabundos, del pequeño Menes, de su gatito negro, de la plegaria de Menes y el cambio del cielo, de la acción de los gatos la noche en que se fue la caravana, así como de lo que encontraron mas tarde en la choza que hay bajo los árboles sombríos del patio repugnante.

Al final, los diputados aprobaron esa famosa ley de que hablan los mercaderes en Hatheg, y que discuten los viajeros de Nir; a saber: que en Ulthar, nadie puede matar un solo gato.






 

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Desconectado Jorge Drake

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Re:Ciudad Gática
« Respuesta #58 en: Noviembre 07, 2011, 12:28:24 »

Cualquier parecido con célebre película es mera "catsidencia"...  :jaja:

Matrix Cat Fight funny
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Re:Ciudad Gática
« Respuesta #59 en: Noviembre 13, 2011, 03:57:43 »
UN CUENTO AZUL.

Seguramente estaba sola.
Llevaba los ojos muy cercados de negro.
Era mayor, vieja, con ropas gastadas.
Por la noche -más aún en invierno-
se acercaba a los jardines del convento o del parque
con su bolsa de plástico
llena de despojos para gatos.
Junto a las verjas, entre las plantas, por las aceras
                                                                       nocturnas,
la vieja dama de los ojos negros,
más sola que el más solo de la tierra,
buscaba a los gatos.
Bonito ven. Ven, mi rey. Para ti también, mimosa.
Toma, linda. Ay, qué bueno, tesoro...
y los gatos callejeros, los gatos atigrados del jardín,
la iban rodeando zalameros, altivos, dulces,
formando una Piedad extraña
de una madre y sus hijos, en el fin de los tiempos.
Mira a la gatera (oí decir otra noche
a unos que pasaban) vaya vieja loca...
Pero la vieja dama de los ojos negros,
con su bolsita de plástico y despojos,
ya no oía. Nunca oía. Porque el mundo
-desde hacía mucho tiempo-
no era afortunadamente real para ella.
Por ello nos sorprendió saber
que una noche de aquellas,
un hermoso muchacho con uniforme azul
se acercase a la dama y le dijese:
Soy el Rey de los Gatos, madame.
Y se cruzaron sus miradas.
Y el muchacho de los ojos gatunos la besó en la boca.
Los gatos se restregaban en sus piernas.
Y tomó de la mano a la dama.
Y se fueron hacia un mundo perfecto,
un maravilloso mundo de luz
que un benévolo dios creó para las viejas locas,
donde los gatos son chicos
y los chicos son gatos
que tienen siete almas, y no envejecen nunca,
como quiso aquel Rey
del Día Primero del Antiguo Mundo Bien Hecho.

Luis Antonio de Villena.
 
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