Me conmueve quienes recogen animales de la calle y les llevan a su vida para darles el amor que antes no encontraron en otro lugar.
Me enorgullece formar parte de una asociación protectora de animales, llamada "Santa Clara", cuya presidenta es una niña buena que hace por los animales lo que ellos se merecen..Que no es otra cosa que darles un poco de amor y cuidados, como se debe cuidar a todo ser vivo.
Leyendo a Marilou sobre que, -a Jorge siempre le acampan en su casa animales perdidos-...Que él acoge y cuida, está claro...Pienso que no es otra cosa que irradiar ternura por ellos. Y los animales, con esa capacidad de intuir emociones, y de ver (dicen los que lo dicen, el aura de las personas), no me extraña que ellos busquen cobijo donde hay más luz que sombras.
Con todos los años que llevo con mi gata en casa. Lo que he vivido a su lado de felina humanidad. Con el cariño que ha sabido darme, en tiempos muy duros, puedo decir y digo, que los animales saben más de los humanos, que nosotros de los animales...y se merecen este lugar especial dentro de esta familiar forma de encontrarnos.
Me emociona este tema. Jorge ha tocado, sin saberlo..o si...una parte muy "gatihumana" mía. Por eso he querido dedicarle, especialmente a él, que cuida la palabra y la vida gatuna, esto...que no es otra cosa que lo que escribe un corazón gatuno, porque...
Solo conviviendo con estos felinos y observando su comportamiento se llega a comprender como son en realidad estos animales, siendo entonces posible el entendimiento y aceptación plena.
Los gatos, felinos, son como “pantericas” en miniatura. Algo salvajes, indómitos por naturaleza pero que los humanos un buen día decidieron domesticar, que mantienen su orgullo de raza y solo consienten en ser adoptados cuando son ellos los que eligen al humano para que los tengan de mascota, y no al revés como pensamos.
Eso es lo que decidió la gata contigo. Ella captaba lo que de ti emanaba que era el aroma de la bondad y sensibilidad a unos niveles que los otros no tenían,-independientemente de que también fueran buenas personas-, pero los gatos sienten las vibraciones emocionales humanas a un nivel superior al nuestro, al igual que nos superan en la capacidad de olfato y oído.
Decía Schopenhauer que, “los gatos son la mejor prueba de la bondad de las personas”.
Los gatos son y seguirán siendo unos grandes incomprendidos. Los no amantes de estos animales siempre los están comparando con la fidelidad del perro y el servilismo de éste para con su dueño, pero los felinos no se pueden comparar si no es con los felinos. Ellos deciden con quien quieren estar y no se van con cualquiera. Su independencia y raza no se lo permite.
Da la casualidad, ¿o será causalidad? ,que los gatos a lo largo de la historia han sido y son, compañeros inseparables de escritores, pensadores, poetas…..Es sabido los gatos que tenía Hemingway. Los de Pablo Neruda con su “Oda al gato”, la “Canción novísima de los gatos” de Federico García Lorca. Los que siempre acompañaban a María Zambrano. A la premio nacional de Poesía, Julia Uceda y al premio nacional de Literatura, Manuel Mantero y qué decir de Antonio Burgos con sus libros “Gatos sin fronteras” y “Alegatos de los gatos”, de donde he aprendido tanto sobre ellos.
Como verás, Jorge, España es rica también en escritores y poetas “litergatos” que han dado vida gatuna a sus escrituras…...
Ay¡ ese “Dueto de los gatos” de Montserrat Caballé y el poema de la infancia de Serrat:
Tenía diez años y un gato
peludo, funámbulo y necio,
que me esperaba en los alambres del patio
a la vuelta del colegio.
Los poemas al gato de Borges, el Gato de Chesire en “Alicia en el país de las maravillas”, Baudelaire en su poema “El gato” en “Las flores del mal”. Allan Poe, Jodoroswski, Julio Cortazar, y el gato Offeenbach de Cabrera Infante, en el que yo vi un día al leerle como era, el reflejo de la mía…Miau¡… más, muchos más.
Un día un joven le preguntó a Huxley, qué tenía que hacer para ser escritor y éste le contestó: “Si vd. quiere escribir tenga gatos”……Por eso, Jorge, yo creo que una felina, la gata callejera y arisca, sabía quién y cómo eras, que dedicabas mucho tiempo a la literatura y podrías dedicárselo a ella, o sus descendientes. Que sabe que dentro de cada gato hay un escritor, -como ha escrito otro escritor-,
Y ya sabes: “algo tiene el agua cuando la bendicen”.
Creo, sin dudar, que la gata te eligió entre tantos sabiendo que escribías. Que eras poeta, amante de las letras, que hacías de ellas una razón más para vivir entre alegorías, sensaciones y esperanzas. Que glosarías la belleza y el amor, propio o ajeno, que ayudarías a otros a escribir soltando lastre, a encontrarse con su dios interior y despertar musas dormidas.
Deja que la gata te adopte. La tendrás fija a tu lado con sus ojos dulces llegándote al corazón de donde surgen las emociones y se hacen letra. Que será tu más fiel y primera admiradora antes de que tus poesías lleguen a encontrarse con nosotros. Ten claro que, como escribió Osvaldo Soriano: “todos los escritores con corazón se han ganado un gato”...(Pero verás que yo insisto en lo de la gata)
Y qué mejor para terminar que el poema de Gerardo Diego “El gato”
El gato, siempre el gato
que era el gato, el gato eterno,
La gracia de un garabato,
La luz de un maullido tierno.
El gato era Persia, Egipto,
magnetismo, dinastía,
la selva, el tigre conscripto
a soñar filosofía,
a coser –tan siderales-
sus ojos en sus ojales.